¿Por qué deberías utilizar ambientadores naturales siempre?

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El olor es una sensación que se activa cuando determinadas sustancias se diluyen en el aire que nos rodea y los órganos del olfato detectan su presencia. Nuestro sentido olfativo está preparado para generar un rechazo ante olores desagradables, ya que se relacionan con sustancias peligrosas y que provocan enfermedades o asfixia. El cuerpo esquiva ese contacto a través del instinto. Por eso, los buenos olores se asocian a un ambiente limpio e inocuo. Sin embargo, no todos los olores agradables son tan inofensivos.

El aire que respiramos en casa

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en espacios cerrados y las actividades diarias que desarrollamos en ese entorno siempre generan olores, que se superponen unos a otros y añaden densidad al aire. La suciedad, cocinar, la misma transpiración humana, las mascotas o los productos de limpieza utilizados generan sustancias que se mezclan con el aire que respiramos y producen una sensación de pesadez en el lugar. Entonces decimos que el ambiente está “cargado”.

No se trata de una impresión subjetiva, sino de contaminantes acumulados dentro de un lugar cerrado que pueden afectar a nuestra salud general, como la del sistema respiratorio; o provocar dolor de cabeza, sequedad en los ojos, mareos, cansancio y muchos otros problemas.

De hecho, nos gusta percibir una sensación agradable en nuestro hogar con ambientadores para casa que den la impresión de limpieza en el aire. Que esté despejado y, además, estimule los sentidos y aporte un clima particular al lugar, según nuestras preferencias personales.

¿Purificar el aire o enmascarar olores?

Para evitar disfrazar olores amontonados, es recomendable limpiar con productos poco agresivos, con poco o ningún perfume, y ventilar adecuadamente nuestra casa. Si también queremos una fragancia que resulte agradable y estimulante para los sentidos, en ese caso, recurrimos a algún ambientador.

Sin embargo, hay que tener cuidado al elegir, ya que, a pesar de su atrayente olor, podrían añadir más contaminación, en vez de purificar el aire.

Es lo que sucede con los ambientadores químicos, que podemos encontrar en cualquier tienda o supermercado. La mezcla de componentes sintéticos y derivados del petróleo, como el formaldehído, el benceno, los ftalatos o el naftaleno, puede ser la causante de alteraciones importantes en nuestro sistema hormonal, irritación, alergias, enfermedades respiratorias de todo tipo e incluso cáncer.

Por sí mismo, cada uno de estos elementos, cuando entra en contacto con el organismo humano, ya causa problemas. Su combinación resulta mucho más peligrosa para nuestra salud.

Una buena alternativa podría consistir en emplear ambientadores naturales, libres de componentes tóxicos y más respetuosos, tanto con el aire de nuestro entorno como con el ecosistema general.

Los ambientadores naturales se han utilizado desde tiempos muy antiguos. Según la cultura y zona geográficas, se utilizaban diferentes especias y plantas aromáticas, por separado o en fórmulas de varios elementos, para crear fragancias que proporcionaran una sensación agradable y terapéutica. En realidad, utilizaban lo que la naturaleza les ofrecía para solucionar cada aspecto de su vida diaria, desde la alimentación hasta curar enfermedades.

Si recuperamos la sabiduría antigua, pero con las técnicas actuales, ganaremos salud y bienestar integral.

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